El vínculo afectivo: base segura para aprender
Antes de leer, escribir o sumar, los niños necesitan sentirse seguros. El vínculo afectivo, ese lazo emocional entre el niño y sus figuras significativas, es el cimiento invisible que sostiene el aprendizaje, la autoestima y la regulación emocional.
Cuando un niño se siente escuchado, validado y acompañado, su cerebro se abre al mundo. Las conexiones afectivas fortalecen la confianza, la curiosidad y la capacidad de enfrentar desafíos. En cambio, la inseguridad emocional puede bloquear procesos cognitivos y generar conductas disruptivas.
Como psicopedagogía, nuestro rol no es solo enseñar, sino también contener, observar y conectar. Promover espacios de escucha activa, rutinas afectivas y relaciones respetuosas es tan importante como cualquier estrategia didáctica.
Porque educar no es solo transmitir conocimientos… es sembrar vínculos que transforman
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